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Cómo la IA nos ayudó a completar en 3 meses un proyecto que habría llevado más de un año

Descubre cómo la iteración inteligente, el trabajo en equipo y las herramientas adecuadas nos permitieron modernizar aplicaciones legacy de Spring 2 a Spring 3 y de Java 6 a Java 8 en producción con éxito, modernizando cada una en menos de 3 horas. La IA no reemplazó al equipo: lo potenció.

La modernización tecnológica que parecía imposible

Hace apenas tres meses nos enfrentábamos a un gran desafío: modernizar 20 aplicaciones legacy desde Spring 2 a Spring 3 y de Java 6 a Java 8. Un proyecto que, con métodos tradicionales, habríamos estimado en más de un año de trabajo intensivo. Hoy celebramos su finalización con todas las aplicaciones desplegadas exitosamente en producción.

¿El secreto? La integración estratégica de la inteligencia artificial en nuestro flujo de desarrollo.

El poder de la iteración inteligente

Los primeros dos meses fueron cruciales:

  • Entre reunión y reunión, pudimos dedicar tiempo a investigar y experimentar con IA para encontrar el enfoque correcto.
  • No fue magia instantánea: fue un proceso meticuloso de iteración.

Refinamos nuestros prompts una y otra vez hasta conseguir que la IA generara modernizaciones precisas y funcionales. Cada iteración nos acercaba más a un proceso repetible y confiable.

Lo que aprendimos con las primeras aplicaciones lo aplicamos exponencialmente a las siguientes.

De la teoría a la producción en tiempo récord

Una vez establecido el proceso, la velocidad fue asombrosa. En menos de un mes, todo el equipo de desarrollo logró:

  1. Modernizar las 20 aplicaciones con consistencia y calidad.
  2. Desplegar en entornos de demostración para validación.
  3. Llevar todas las aplicaciones a producción con éxito.

En menos de tres horas teníamos modernizada una aplicación, en no más de 6 horas teníamos la aplicación testeada, desplegada en demo y funcionando en producción.

La IA no solo aceleró el código: nos dio la confianza de que el resultado funcionaría correctamente, algo que con una migración manual habría sido una incertidumbre constante durante todo el proyecto.

Más allá del ahorro de tiempo

Este proyecto demuestra algo fundamental sobre el futuro del desarrollo de software: la IA no reemplaza al equipo, lo potencia.

Nuestros desarrolladores no dejaron de ser necesarios. De hecho, su expertise fue más valioso que nunca para:

  • Diseñar la estrategia de modernización.
  • Validar y ajustar los resultados de la IA.
  • Tomar decisiones arquitectónicas críticas.
  • Garantizar la calidad en cada paso.

Lo que cambió fue la capacidad de enfocarse en decisiones de alto valor mientras la IA se encargaba del trabajo repetitivo y propenso a errores humanos.

Lecciones aprendidas

1. La paciencia inicial vale la pena

Invertir en investigación y perfeccionar el proceso permitió ejecutar en semanas lo que habría tomado meses hacer manualmente.

2. La iteración es clave

No existe el «prompt perfecto» al primer intento. El verdadero valor surge del refinamiento continuo.

3. El trabajo en equipo se multiplica

Una vez que el proceso está claro, todo el equipo puede aplicarlo de manera coordinada y eficiente.

4. La IA da certeza, no solo velocidad

Saber que las migraciones serían consistentes y funcionales eliminó uno de los mayores riesgos del proyecto.

El factor humano sigue siendo insustituible

Nada de esto habría sido posible sin un equipo comprometido, dispuesto a explorar nuevas herramientas y trabajar de forma coordinada. La IA fue el catalizador, pero el equipo fue el motor.

Gracias a todos los que hicieron posible este hito. Hemos demostrado que con las herramientas adecuadas y un equipo talentoso, los límites de lo posible se expanden cada día.

Por Rogelio Gragera

Responsable de desarrollo en Grupo Preving

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